Familia beneficiaria del Fondo de Becas en el País Vasco

“La tragedia llegó a nuestras vidas el día en que mi hermana y mi madre fueron asesinadas por el exmarido de mi hermana. Mi hermana dejó dos niños huérfanos de 12 y 8 años. Mi madre dejó a mi padre viudo. También dejó a 4 nietos huérfanos de abuela. Tuvimos conocimiento de la existencia del Fondo de Becas Soledad Cazorla porque mi madre nació en el mismo pueblo que la madre de la directora del fondo y pronto se enteraron de la noticia e hicieron todo lo posible por contactar con nosotros, informarnos de lo que hacían y poder incluir a mis sobrinos en la beca de ese año. A partir de ese momento, comenzó una relación de ayuda, acompañamiento y de apoyo que continúa hasta ahora, cinco años después. Me gustaría poder conseguir describir con palabras todo lo que ha supuesto para mí haber podido conocer a Joaquín, a su familia y a todas las personas que trabajan o han trabajado en el Fondo de Becas Soledad Cazorla, así como a otras familias que han acogido a huérfanos de la violencia de género, como nosotros, y, sobre todo, a otros huérfanos. Intentaré resumirlo.
La parte económica es fundamental para muchas familias. Unas familias están más necesitadas que otras, pero en los primeros años, el impacto económico que supone el asesinato de una persona es brutal. Además, en nuestro caso, fueron dos personas las asesinadas y el piso de mi hermana totalmente fue totalmente quemado y destrozado por el asesino. Mis sobrinos, además de a su madre y a su abuela, habían perdido todos lo material que tenían, ropa, libros, juguetes, todos sus recuerdos. Las becas del Fondo ayudaron a costear las clases particulares de apoyo psicoeducativo, fundamentales cuando se ve comprometida la atención y concentración tras un suceso tan traumático. Esto ha sido un gran apoyo que ha permitido que superen los cursos escolares con facilidad a pesar de que su situación traumática interfiere continuamente, unas temporadas más unas temporadas menos y dificultan su normal seguimiento de las clases y el trabajo posterior en casa. Además de la beca, desde el Fondo, se preocuparon por cotejar con nosotros para ver si habíamos llevado a cabo todos los innumerables trámites burocráticos necesarios con las diferentes instituciones. De igual modo, asegurándose de que nos habíamos enterado de los nuevos cambios de los que nos pudiéramos beneficiar. También, en nuestro caso, el Fondo, con ayuda de la asesoría jurídica, ha colaborado mi lucha por intentar conseguir que mi madre, que murió intentando que no matasen a su hija, fuera también considerada, por ley, víctima de la violencia de género. (De momento he conseguido que el Defensor del Pueblo convenza al Ministerio de Seguridad Social para incluir como víctimas de género a víctimas como mi madre en su ley de ayudas ante delitos violentos).
El Fondo ha hecho posible que se escuche mi voz, contactado con algunas emisoras de radio, de TV, prensa, en un curso de fiscales, en otro de trabajadores sociales, en el Senado, el Parlamento Europeo y con la Reina Letizia, casi siempre manteniendo el anonimato, con intención de proteger al máximo la intimidad de mis sobrinos; he podido dar testimonio de lo desgarrador que fue perder a mi hermana y a mi madre, tener que contárselo a los niños, asumir la crianza y cuidado cuando estás totalmente traumatizado y sin fuerzas, intentar visibilizar la problemática a la que se enfrentan los niños, a las trabas y laberintos burocráticos interminables a los que se nos condena a los familiares que les acogemos y a los múltiples problemas que se van sumando. Además se me ha permitido denunciar públicamente fallos en la justicia, y en el resto de las administraciones públicas y he instado a los políticos a legislar para que se produzcan cambios para mejorar la vida de los huérfanos de la violencia de género. Espero que esto haya tenido algún efecto en las personas que me escucharon o me leyeron y, en el caso de que tengan poder para cambiar las cosas, hayan sido sensibles y lo que yo propuse esté en sus pensamientos. El Fondo nos ha hecho activistas en defensa de los derechos de los huérfanos de la violencia de género. En mi caso, el Fondo de Becas me dio la oportunidad de hablar del caso de mi hermana y de mi madre y contar la problemática de mis sobrinos huérfanos en el Parlamento Europeo, en la Zarzuela con la Reina Letizia y en el Senado.
Del mismo modo, con apoyo del equipo del Fondo, también he continuado la lucha en mi Comunidad Autónoma, para que en la nueva ley autonómica de igualdad, se incluya una ayuda específica para los huérfanos de la violencia de género. Ellas me han animado a continuar con la lucha y me han orientado en todo momento. Además, conté con el acompañamiento de Teresa en una entrevista conjunta con la Directora de Igualdad del Gobierno Vasco en la que escucharon las necesidades que tienen los huérfanos de la violencia de género y los familiares que los acogen y, junto a un estudio posterior, lo tomaron como marco de referencia para la elaboración de la ayuda autonómica. Pero, lo más enriquecedor que nos ha aportado el Fondo, ha sido conocer a otras familias que han pasado por una tragedia similar, a otros abuelos, tíos o hermanos que acogen a sus nietos, sobrinos o hermanos, pero también a otros niños huérfanos. Han sido varias las ocasiones en las que el Fondo de Becas ha hecho posible que nos podamos juntar para conocernos, hablar, contarnos nuestras tragedias personales, darnos consejos, compartir experiencias, llorar juntos, abrazarnos, pero también para reírnos y compartir momentos agradables que tanta falta nos hacen a todos. El Fondo de Becas, con estos encuentros, ha facilitado que formemos una gran familia, con la que nos sentimos identificados, porque hemos pasado por una tragedia muy similar y hemos pasado por similares dificultades en el camino. Así, en mi caso concreto, he podido encontrarme con otras familias en un concierto benéfico, en el Parlamento Europeo, en dos Carreras Solidarias por los Huérfanos, en un Informe Anual del Fondo, en la Reunión en Zarzuela, en el Senado y, por último, en el Encuentro de Familias de Valencia.
Poco a poco hemos ido haciendo una gran familia, a la que cada vez se unen más miembros, y que ha tenido su más bonita finalidad en Valencia, cuando se dio la oportunidad a unos cuantos huérfanos a conocerse y a sentir, por primera vez, que no son los únicos a los que les ha pasado algo tan espeluznante. Ha sido maravilloso. Además, dos personas del Fondo de Becas han hecho algo muy necesario por mí y por mi familia en uno de los peores momentos de estos terribles años, acompañarnos en los primeros días del juicio por el asesinato de mi hermana y mi madre. Estuvieron dándonos su apoyo, aportándonos seguridad y tranquilidad y felicitándonos por nuestras declaraciones, así como tranquilizándonos todo lo posible. Es algo que les agradeceremos siempre enormemente. La primera vez que conocí a Joaquín, a su familia, a Teresa, Marisa, a otros miembros del Fondo y a algunas familias fue en Madrid, justo unos 4 meses después de que mi madre y mi hermana fueran asesinadas. Me habían invitado para que los conociera y así poder acudir a un Concierto con el que se recaudaban fondos para el Fondo de Becas. Estaba todavía en estado de shock. Aún creo que no había podido llorar, no me habían dejado llorar. Y, de repente, me presentaron a una huérfana, de 21 años, que asesinaron a su madre con 12, como a mi sobrino, que estaba estudiando hostelería, como había estudiado mi hermana, y que, aparentemente, se la veía feliz. Me derrumbé y no paré de llorar en toda la noche. Lloré todo lo que no había llorado los meses antes. Me daban igual Pablo Alborán, Rosana, Pablo López y todos los que cantaron allí, estaba completamente destrozado…Estaba viendo de cerca a tantos artistas famosos, pero solo pensaba que yo estaba allí por lo que les había pasado a ellas…
A pesar de que fue un impacto muy grande, me gustó conocer a más familias con historias similares. En ese momento acababa de Empezar a formar parte de una gran familia y se me abrió una luz para la esperanza de que las cosas podían ir bien. Y es que en aquel momento todo era muy oscuro… El Encuentro con las Familias de Valencia ha sido maravilloso. Hemos tenido oportunidad de conocer nuevas familias que no conocíamos y, sobre todo, hemos podido juntar a muchos huérfanos, que no se conocían y que, la mayoría, nunca había tenido contacto con otro huérfano de la violencia de género. En definitiva, ha sido una experiencia maravillosa y emocionante, sobre todo para los niños, que pronto también se han sentido como en familia y han disfrutado de todas las actividades que se han planificado. Este encuentro, además, ha ayudado a las familias a orientarse con respecto a los temas burocráticos, a los avances legislativos y áreas de mejora. También ha permitido que algunos cuenten su experiencia y nos abramos los unos a los otros. Para finalizar, el último día organizaron un concurso de paellas entre adultos, con colaboración de los niños. Fue un momento mágico, distendido, donde nos pudimos seguir conociendo, reír, llorar y sobre todo alegrarnos al ver como todos los niños habían hecho piña todos juntos, hablaban, reían, se hacían selfies. Esos niños, todos ellos con un denominador común: a todos su padre había asesinado a su madre (a los míos también a su abuela). Y por fin no se encontraban solos, únicos. Ellos también acababan de formar su pequeña nueva familia.
Ha sido tan grande lo que han hecho por nosotros…Ha sido un apoyo enorme, económico, burocrático, psicológico y sobre todo emocional. Se ha convertido en una gran familia que, por desgracia, cada vez es más grande, porque cada vez hay más niños que se quedan sin su madre. Por todo ello, siempre MIL GRACIAS UN ABRAZO ENORME PARA TODAS Y TODOS!”